sábado, 16 de enero de 2010

HAITI DEBE RESURGIR


La comunidad internacional se ha pasado años clamando por ayuda para Haití, uno de los países más pobres del mundo.
Mucha hipocresía reinó en líderes europeos y americanos cuando llamaban para que naciones poderosas se hicieran cargo de levantan esta empobrecida tierra.
Francia, Estados Unidos, Cánada, son vivos ejemplos.
El presidente Leonel Fernández denunció en varios foros internacionales que República Dominicana no podía hacerse cargo de ayudar esta nación, y que se hacía necesario el concurso de las grandes pptencias.
Pero los objetivos de esas grandes potencias eran otros, y fuero postergando su compromiso social mundial al cual aluden tanto en cumbres y en reuniones.
Esa ayuda nunca llegó, pero ahora está llegando, y de qué manera.
Tenía que ocurrir una catástrofe natural que pusiera de rodillas no solo a los haitianos, sino en esos países ricos y poderosos, que pudiendo hacer lo que tenía que hacer, no lo hicieron.
Ahora, lamentablemente, esa ayuda que mantuvieron por muchos años en el gatillo del bolsillo, está fluyendo.
Digo lamentable porque, reitero, hubo de ocurrir esta tragedia para que eso ocurriera.
Haití es un Estado fallido, eso lo sabemos. Sin orden educacional, social, económico, ni político.
Es sobre la crisis que se crece. Y este es el mejor momento para que Haití resurja de los escombros, como el ave aquella, y vuelva nacer como Estado.
Reconstruir a esa paupérrima tierra, no es solo en cemento, varilla y arena. La reconstrucción debe ser total, en todos los órdenes, en todas las latitudes.
Francia, Cánada y Estados Unidos, República Dominicana también, tienen ese gran compromiso mundial, hacer que Haití renazca, debajo de los escombros, como nación y como Estado.

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